El vacío creador

El niño ya no crea
Es mejor no crear, se dijo.
Es una pérdida de tiempo,
de dinero, de energía,
desparramando tu ser en hojas vacías
que inevitablemente naufragan hacia el crudo olvido.

Al escéptico ya no lo sacuden las deidades
Optó por su abandono
El alcohol ya no se pasea por ahí tampoco. No hay carnes vivas latiendo.
Está tieso en el suelo del sótano. Desconocemos su fecha de defunción. Hace días que está ahí despatarrado, explica el portero.Nadie pregunta por él.
Una tarde dejó de crear y la rigidez fue escalando, se apoderó primero de sus manos y luego llegó hasta el torso. Escuchó detrás de él algunas gentes murmurando sobre su escritura y sus poesías, pero cuando decidió girar la cabeza
era tarde:
su boca había adquirido una expresión grotesca y dura
entraban y salían centenares de moscas y miles de hormigas.
Habían construido rascacielos espejados y centros comerciales con muros azucarados: el paraíso.
Era el recipiente de una ciudad perfecta,

perfectamente habitable por otros.

 

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Sequías

Sequías
padecí
meses que pasé en la plástica superficie
escondido de lluvias y otros males
vi el ramo caer de sus manos
vi las piezas que se desplomaban
una sobre la otra
escuché los sollozos del niño
Y todo seguía café tras café
Expuesto destrás de una vidriera
Exhibiéndose con bostezos
Secos y lagunas en los ojos

Desde el balcón

La gente que no lee en el tren

está muerta,
respira
nafta de ciudad
¿y no lee?

Detrás ya queda el almacén de vientos
que ofrece dos estrellas
color miel
al precio de una.

Pasan bolsas balanceándose
como el humor
de un hombre
una madrugada de febrero.

La colita del cabello
se está retorciendo, ¿no la ven?
Recién nacida
deviene en nudos
rojizos mientras escapa del almacén.

Helados de escarlata
respaldando al rey
y su reinado de estetas.

En la estación

los molinetes azules
hoy no
dan vueltas.

Mirándome está
en el balcón
de un tercer
piso
un anciano mientras riega sus flores
de verano.

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Francesca – Ezra Pound

Francesca

Saliste de la noche
Y había flores en tus manos,
Ahora saldrás de una muchedumbre,
De una confusión de habladurías sobre ti.

Yo que he sabido verte entre las cosas esenciales
Me enojé cuando pronunciaron tu nombre
en lugares comunes.
Quisiera que las frías olas fluyeran sobre mi mente,
Y que el mundo se secara como una hoja muerta,
O como una semilla de diente de león que fuera arrasada,
Así tal vez pueda hallarte de nuevo,
Sola.

Francesca

By Ezra Pound
You came in out of the night
And there were flowers in your hands,
Now you will come out of a confusion of people,
Out of a turmoil of speech about you.

I who have seen you amid the primal things
Was angry when they spoke your name
IN ordinary places.
I would that the cool waves might flow over my mind,
And that the world should dry as a dead leaf,
Or as a dandelion seed-pod and be swept away,
So that I might find you again,
Alone.

Las princesas

Jardines vecinos
con sus colores
chocando entre sí

El taco de una dama
derrama caldo de gallina
¿quién será el primero
en juntarlo?

No llueve
como nos gustaría
pero hay discusiones
dentro

En el baúl
de ese barco neozelandés
esconden
cubiertos

dijo uno de los de más al fondo

Cenicientos rostros
caminan por la orilla
descalzos
y levantando los brazos
saludan otro barco
que se va.

nauf

Un queso sin sal

Tres, cuatro y cinco pizzas
en el centro de la mesa
entre mosquitos y cervezas
vacías

risas

el perro saborea
el queso
sin sal

algunos
agradecidos

sonando en la recepción
las trompetas

con los vidrios altos

otro auto
se los lleva

 

acá

hay copas
repletas de frutas
y gin
debatiendo

la percusión de las baterías

la trompeta detrás nuestro

Ayer a la noche manejé un auto – Gregory Croso

Ayer a la noche manejé un auto
Ayer a la noche manejé un auto
sin saber manejar
sin tener un auto
manejé y atropellé
gente que amaba
fui a 180 por un pueblo
Paré en Hedgeville
y dormí en el asiento de atrás
entusiasmado con mi nueva vida

Last night I drove a car

Last night I drove a car
not knowing how to drive
not owning a car
I drove and knocked down
people I loved
went 120 through one town.

I stopped at Hedgeville
and slept in the back seat
excited about my new life.

Un sol de café

Un sol de café
y las sonrisas de domingo;
parejas recostadas
como perros
ombligo
apuntando al cielo

en una pequeña colina
verdosa,
hay un niño que le grita
a otro:
“Fuera de mi refugio”,
amenazándolo con
una rama caída
de un árbol

un poco más lejos,
un hombre de pelo largo y barba de algunos días
que vi pasar en bicicleta
ahora le gesticula al sol
mueve las caderas,
lo saluda,
realiza una genuflexión
y continúa

detrás de los besos,
una par de guitarras
musicalizan solemnemente
-¿a propósito?-
vuestra conversación.

parejas de perros
juegan al cazador
y la presa:
ladran,
mordisquean al aire,
al compañero,
huyen,
alternan
y repiten
-como nosotros-
bajo un sol de café
un domingo de septiembre.

paseo